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Quiero que el primer post oficial de mi blog sea un homenaje a todas esas personas anónimas que un día, sin previo aviso, aparecen de repente y por un motivo u otro te ponen la vida del revés.

¡Esos locos adorables!

Mi loco tiene nombre, se llama Héctor. Nos ciberconocimos, aún no nos hemos desvirtualizado, a través de La Nueva Ruta del Empleo -en “Un poquito de mí” os explico en qué consiste este proyecto-.

Sucedió un día de verano.

Héctor, me hizo un comentario precioso en uno de mis post “ruteros” yo a su vez le hice otro. En la contrarréplica me preguntó si creía en el destino y me dijo -cita textual- ¿Sabes lo que estoy haciendo ahora? Escribiendo el último capítulo de mi libro, estaba en un momento de reflexión y… has contestado a mi comentario justo en el momento que estaba buscando las palabras para expresar lo que quería decir, y gracias a tu comentario las he encontrado, así que… que sepas que vas a salir al final del mismo. ¡Gracias!”

Pasó el tiempo y me olvidé de este tema.

El 26 de octubre, recibo un correo electrónico con el siguiente asunto: Te necesito para el Blog-Tour de mi libro: “Cambia… para cambiar el mundo”. ¡Era Héctor! Nos contaba a unos cuantos ruteros y a varios amigos suyos, que había acabado de escribir su libro y saldría a la venta el próximo 24 de noviembre. Nos pedía ayuda, quería que fuésemos sus “Ángeles” y le ayudásemos en la difusión. ¿Cómo negarse en un proyecto tan maravilloso y fuera del mundo editorial tradicional? ¿Cómo no querer formar parte de la historia de un loco adorable que afirma “Yo no quiero ganar dinero… sólo quiero cambiar el mundo”?

Y así comenzó todo.

Mi objetivo no es convenceros para que compréis ni tan siquiera leáis el libro. Mi único afán es contaros una historia, y si esta os gusta que podáis decidir si queréis conocer o no el final.

No sé en qué momento le llamé por primera vez ese “Loco adorable”. La verdad es que tengo la enorme manía de poner apodos cariñosos a las personas. Supongo que fue el destino, que tampoco tengo muy claro si creo en él o no; pero a los pocos días tuvo lugar entre nosotros la siguiente conversación por “wasap” -lo siento loco, soy una indiscreta-. La primera que habla soy yo, luego sigue él y así sucesivamente:

.- Llevo desde enero trabajando mi marca personal en las redes sociales, en mi tiempo libre.

.- Me alegro que lo hagas.

.- “Sip” tengo que ayudarte a cambiar el mundo 😉

.- Noooooooo

.- ¿Ah no?

.- No. Vamos a cambiar el mundo juntos. Es distinto.

.- Valeeeee, entendidoooooo

.- Recuerda el video del bailarín, el loco -aquí aparece el nombre con el cual yo le llamaba y le llamo y me quedé, coloquialmente hablando, muerta “morida” del todo- trata a sus seguidores como iguales.

.- Uy ese no lo vi

.- Espera que te lo mando

 

¡Y exactamente de esto se trata: ¡”Cambia, para cambiar el mundo”!

Nos envió el libro en PDF para que lo leyésemos e ir dándole nuestra opinión y, si queríamos, divulgarlo en las RRSS. Y ocurrió, que sin ponernos de acuerdo ni tan siquiera hablarlo, sus “Ángeles” decidimos ejercer de productores de televisión y colgar en nuestros perfiles sociales pequeños cebos. Es decir, compartimos frases textuales, creamos entre todos un hashtag #Cambiaparacambiarelmundo, y poco a poco una atmósfera de curiosidad cubrió a todos nuestros seguidores.

Lo más impactante, es el hecho de que personas que no se conocen, más que de leerse al otro lado de la pantalla, y alguno ni de eso, conectasen de tal forma que Héctor consiguió que todos saliésemos a bailar con él.

El Loco Adorable, tuvo una genial idea que fue regalar los tres primeros capítulos de su libro. ¿Cuántas veces compramos una obra que al final nos resultó infumable y se quedó en la estantería, triste y olvidado? ¡Magnífica oportunidad de decidir si quieres invertir o no tu dinero y de hacerlo de una forma productiva! Porque al fin y al cabo de eso se trata, de ser lo más productivos posibles y que entre todos consigamos hacer palanca y mover este mundo en otra dirección.

Llegó el gran día, ¡qué nervios!

Todo estaba listo, se difundió el enlace de la librería virtual para los amantes del papel. Y en otras tiendas online como La Casa del Libro con la opción en Ebook, para los amantes de las pantallas.

Llegados a este punto pensaréis, Susanina, no nos has dicho nada respecto al contenido del libro. ¡Muy cierto y tampoco tengo pensado hacerlo!

¿Y eso? Sencillo, si no lo considerase útil, si no me hubiera gustado, si me hubiese parecido otro vendedor de humo, si hubiese creído que se trata de otro libro más que nos da la paliza con “si no consigues lo que quieres es porque no te da la gana, vago, menea el culo que todo es muy sencillo y está a tu alcance, ser inepto” no me hubiese molestado en compartirlo en mis redes. Tampoco lo hubiera comprado. No lo recomendaría. Y mucho menos le dedicaría el primer post de mi blog.

Tengo ciertas normas en mi vida, una ética que me inculcaron mis padres y es que me niego a formar parte de ese nuevo movimiento de “postureo” surgido en el mundo 2.0. No hago ni digo nada por quedar bien. Es más, en mis escritos en ocasiones soy bastante incorrecta. Eso sí, con mucho amor, sentido del humor y educación, o al menos lo intento y pido perdón de antemano si alguna vez no lo consigo.

¿Entonces, por qué tenemos que comprar el libro?

Básicamente dos motivos muy sencillos -¡mira que me gustan a mí las cosas sin artificio-. Uno porque os haya picado la curiosidad la historia que os acabo de contar. Y dos, y más importante, porque os hayan gustado los tres primeros capítulos que os comparto al final de este post.

Voy finalizando.

Explicar que no se trata de un final sino de un seguido. Para Héctor y todo lo que le queda por recolectar como buen agricultor que es y para mí con este que va a ser mi blog definitivo.

Sólo me resta daros las gracias por leerme al otro lado de vuestras pantallas.

¡Yo, sin vosotros no podría existir!

Enlace a los tres capítulos gratis ¡Sí quiero leerlos!

Me has motivado ¡Quiero el libro!

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