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El planeta anda revuelto desde que a finales de 2008, Lehman Brothers se declaró en quiebra y los cimientos de la economía mundial se resquebrajaron. No debería haber sido algo negativo pues la historia nos demuestra que cíclicamente se van sucediendo las épocas de bonanza con las que comúnmente llamamos vacas flacas. Pero lo que comenzó siendo una crisis económica derivó en toda una crisis social y de valores. Y de aquellos barros vinieron estos lodos.

Diez años después, una de nuestras principales preocupaciones sigue siendo el trabajo, bien porque no lo tengamos o porque sea precario. El nivel de penuria es tal que han aparecido términos tan humanamente devastadores como el de pobreza energética, es decir, aquellas personas que no pueden hacer frente a la factura de una cada día más abusiva electricidad, con todas las consecuencias que esto acarrea.


De entre toda la extensa temática que nos ofrece el mundo laboral me quiero centrar en la búsqueda de empleo y la edad. 


smiley-2979107_640Primero, eres joven pero no has finalizado tus estudios y tampoco tienes experiencia. Luego, tienes estudios pero sigues sin experiencia. Y al final, tienes estudios y experiencia pero dicen que eres mayor. Conclusión: dependiendo del tiempo que te lleve tu formación no disfrutarás ni de diez años en los que cumplas todos los requisitos, porque pasados los cuarenta…

Según la pirámide de población en España a diciembre de 2016, el mayor rango de población por edad se sitúa entre los cuarenta y los cuarenta y cinco años. Pero vamos aún más allá, los trabajadores considerados como mayores, la horquilla entre cuarenta y sesenta y cuatro años,  forman el 36,5% de la población. Es decir, si quitamos la población no considerada como activa, se deduce que precisamente nosotros, ¡los mayores!, somos la mano de obra de este país. Los que cotizamos para sostener las pensiones -absténganse de hacer chistes- y mantener a nuestros hijos.

Creo que lo que viene a continuación no hace falta ni decirlo, pero lo voy a escribir porque parece que no es tan obvio. Si a partir de los cuarenta años un trabajador es discriminado por su edad en los procesos de selección de personal, ¿podría alguien explicarme como piensan sostener económicamente el país cuando la pirámide de población les está gritando la realidad más absoluta?

Me estoy poniendo seria y encima me estoy cabreando algo que va en contra de mi amor por la gestión emocional. Gestionemos pues y sigamos hablando del tema desde una posición más positiva y amable.

Este fin de semana vi una película que es la que da título a mi post de hoy, “El becario”. Me reí tanto que vivo en un cuarto piso y me debieron de escuchar hasta los vecinos del primero. También lloré, pues a momentos me conmovió profundamente.

Protagonizada por Robert de Niro y Anne Hathaway, nos cuenta la historia de un hombre de setenta años, viudo y jubilado que siente un vacío en su vida y decide contestar a un anuncio en el que se buscan trabajadores senior. Lo que nos enseña es mucho y muy enriquecedor.

La empresa es de venta online, todo un reto para el protagonista que no se maneja bien con la tecnología pero que tiene mucho que aportar. ¿El qué? Es fácil, experiencia en la vida, lo más importante. Aquí radica el mayor de los errores, en exigir experiencia en una cuestión en concreto, cuando lo realmente necesario es poseer las capacidades que te llevarán a desarrollar adecuadamente esa tarea.

No os voy a chafar la película por si alguno no la habéis visto y este post os anima a hacerlo, pero sólo deciros que Jules, el personaje de Anne sabe mucho de lo suyo, de lo que Ben, el personaje de Robert no tiene ni idea. Pero, ese conocimiento que ella posee no es suficiente para solventar un grave problema, mientras que los setenta años de Ben quizá tengan la respuesta. Ahí lo dejo.

Se habla también de gestión del éxito y de la posibilidad de morir por culpa de ello. Y volvemos a Ben, a su desconocimiento de las redes sociales y a su experiencia como vicepresidente de una compañía de guías telefónicas. ¿Pero eso sigue existiendo, no lo buscas en Google? le preguntan ¡Exacto las guías ya no son necesarias pero sí lo que Ben aprendió a lo largo de su extensa vida profesional!

La película nos enseña algo básico: la tecnología avanza, el comportamiento de los consumidores cambia y el acceso a la información evoluciona pero al final la capacidad de resolución de problemas sigue cimentada sobre el pensamiento lógico y la experiencia y es algo indiscutible que esta última sólo nos la proporciona la edad.

Ahora mismo yo estoy buscando trabajo, el mes que viene cumpliré cuarenta y siete años. Tengo capacidad docente por mi formación como maestra, una larga trayectoria de atención al cliente sobre todo en el mundo comercial, facilidad innata para conectar con las personas y gestionar emociones propias y ajenas para resolver conflictos. Además de esta vocación por las letras que vengo ejerciendo desde la adolescencia con artículos en prensa, un libro de relatos publicado junto a otros doce autores, este blog y mi colaboración en la Ruta del Empleo.

¿Os vais a atrever a decirme a la cara que soy mayor y no tengo nada que ofrecer?

Finalizo con una frase de Ben y que para mí es toda una declaración de intenciones: ¡Vamos a hacer que suceda!

Una vez más, gracias por estar al otro lado de vuestras pantallas. Yo, sin vosotros, ¡no podría existir! ❤

Datos estadísticos obtenidos de: https://www.datosmacro.co
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