Etiquetas

, , ,

despair-513529_1920.jpg

Según la OMS, en el año 2020 la depresión podría ser la segunda causa de discapacidad a nivel mundial (Deborah M. Labrador. Portal Discapnet / 13 de enero de 2018).

El dato es aterrador pero hoy no vamos a hablar de depresión porque no tengo capacitación médica para hacerlo; además es tema muy serio y delicado que merece el máximo respeto y comprensión.

Nos centraremos en esos momentos en los que sin llegar a padecer una depresión, el alma se nos antoja demasiado pesada. Siempre digo que la vida está formada por pequeñas islas de felicidad, pero no es menos cierto que también algún que otro islote de tristeza, agobio, cansancio vital, pesadumbre o miedo.

En los últimos años en los que la crisis económica desembocó en aumento del paro, inestabilidad laboral, pérdida del nivel adquisitivo y derechos fundamentales como el de una vivienda digna -léase malditos desahucios-; disminución en la calidad de la salud pública -personas que dejan de medicarse por no poder hacer frente al gasto farmacéutico- y de la enseñanza -interinos al borde de un ERE encubierto, aulas donde la ratio hace tiempo que dejó de existir, disminución de los presupuestos para becas…- es normal encontrarnos con que nuestros amigos, familiares, o incluso nosotros mismos, sentimos en ocasiones una opresión en el pecho que nos dificulta respirar.

Agotamiento mental y psicológico ante lo que se denomina un mundo VUCA, es decir volátil, incierto, complejo y ambiguo -traducido del inglés-. Todo cambio conlleva un terremoto, eso he escuchado hasta la saciedad en los últimos meses y ojo que creo que es cierto pero… ¿estamos preparados para esta variación de paradigma?

Nuestros padres o abuelos -depende de la edad que tengas tú que me lees al otro lado- tuvieron trabajos que les duraron toda o casi toda su vida profesional. Cuando yo me sumergí en el mundo laboral estaba mal visto tener un currículum con varios puestos de trabajo, ¡menuda risa ahora mismo! Es decir, hemos tenido que resetearnos, pasar del trabajo para toda la vida al Knowmad, neologismo inglés que define a la persona que se tiene que reinventar.

ship-3143228_640

El Knowmad es el trabajador del nuevo siglo que combina dos conceptos fundamentales: know, saber y nomad, nómada. Se caracteriza por ser un camaleón con una gran versatilidad tanto en la adquisición de conocimientos y capacidades como a la hora de trabajar en colaboración con otros y hacerlo en cualquier parte.

Mi hija, veinteañera, lleva tatuada en la frente esta idea porque se ha criado y educado en la nueva era. ¿Pero qué pasa con nosotros, los padres e incluso abuelos? Pues que tenemos dos soluciones: adaptarnos o…

Personalmente no me asusta, soy curiosa y de naturaleza plástica, pero sí que me cuesta la incertidumbre económica que esto supone. Ahora mismo que estoy buscando trabajo, no me cierro a desarrollar nuevas capacidades pues mi actitud sigue siendo la de siempre, avanzar. Pero me aterra pensar en el futuro a medio plazo. Ese momento por ejemplo en el que la prestación pasa a ser el cincuenta por ciento de la base de cotización.

Estos miedos son los que provocan que a veces nos pese la vida.

¿Qué podemos hacer? No tengo la fórmula mágica pero os puedo contar lo que yo hago.

Primero, me permito tener miedo porque así soy consciente de él y puedo analizarlo. Me concedo SENTIR, algo que a veces parece estar vedado.

Segundo, no lo oculto. Tampoco lo anda publicando a voz en grito igual que los antiguos vendedores de periódicos: ¡Extra, extra, Susana se caga por la pata abajo por si no encuentra trabajo! Pues no, no es plan. Demostrar las emociones es sano, sobreexponerlas resulta obsceno -a mí al menos me lo parece- porque además no conduce a nada.

Tercero, analizo qué es lo que en ese momento estoy sintiendo y cuál creo que es el motivo. Esto requiere ser honesto, si no te permites SENTIR, ya vas mal. Si sientes pero no identificas o admites, vas peor. No pasa nada, estás a solas contigo mismo háblate con franqueza.

Cuarto. Ya conozco el qué y el porqué ahora me hago dos preguntas, ¿qué es lo peor que me puede suceder?, que no encuentre trabajo ¿Qué es lo mejor que me puede suceder?, que encuentre trabajo. A la primera respuesta me sigo preguntando, ¿qué no encuentre trabajo nunca jamás? Y aquí veo lo ridículo de mi miedo. Me sigo boicoteando. Continúo machacándome pensando que no lo encuentre antes de que finalice la prestación; ¿en dos años no lo vas a encontrar? O que no lo encuentre antes de que me baje el porcentaje a percibir ¿Y tú familia te va a abandonar?

Con estas cuestiones que yo le plantearía -vale le planteo- a mi yo miedoso y las respuestas, os pongo un ejemplo de lo que podéis hacer con vuestros miedos: desmenuzarlos hasta convertirlos en algo tan ridículo que os entre la risa.

desktop-3184795_640

A veces también recurro a la visualización. Retrocedo en el tiempo y me voy a situaciones complicadas de mi vida: ¿qué pasó?, ¿qué sentí?, ¿se solucionó?, ¿cómo?, ¿quién me ayudó? Y me demuestro que entonces también sentía pánico y fui capaz de solucionarlo. ¿Por qué ahora iba a ser distinto?

Estoy segura de que todos vosotros en distintos momentos de vuestra vida habéis pasado por dificultades, ¿Qué fue lo que hicisteis para superarlas?

Otra opción es buscar un motivo. Aquello que os “obligue” a salir de esa angustia. No es fácil, por eso dicho motivo tiene que ser muy potente: una familia a la que sacar adelante, ser ejemplo para vuestros hijos o algo un poquito más “feo” como demostrarle al o la causante de vuestros males que no va a poder con vosotros. La ira bien gestionada más el orgullo personal pueden obrar milagros.

Y para terminar, recalcar algo que jamás me cansaré de repetir, es muy importante para la salud mental olvidarnos del qué dirán -cada cual que lustre sus zapatos- y permitirnos sentir que necesitaríamos una grapadora para sujetar el alma.

No soy experta en nada, tan sólo una humilde redactora de sentimientos pero veo a mi alrededor demasiada gente querida que lo pasa mal y a veces me siento impotente. Tengo fama entre mis conocidos de ser una mujer alegre y positiva, por eso siempre uso en mis historias mi propia experiencia, para demostrar que todos pasamos por las mismas vicisitudes y no tenemos nada de lo que avergonzarnos. Somos humanos, demostrémoslo con un poquito de comprensión y más afecto. El mundo necesita abrazos no puñales.

Para terminar, por si a alguno os ha interesado el tema Knowmad os recomiendo un libro: “Knowmads los trabajadores del futuro“, de Raquel Roca.

Gracias por estar ahí. Yo, sin vosotros, no podría existir ❤

Anuncios